Adolfo Pérez Esquivel escribe sobre Garzón

24 Febrero 2010 – 16:22
La representación clásica de la Justicia es una mujer con los ojos vendados,
una balanza en una mano y en la otra una espada. Nunca me gustó esa alegoría
de la ceguera de la justicia y menos con la espada. Creo que la Justicia
 tiene que mirar de frente, buscar el equilibrio de la Verdad e impartir
Justicia; reparar el daño hecho a las personas y a la sociedad.

Siempre recuerdo a Henry Thoreau, quien decía que toda persona amante de la
libertad debe ser respetuosa de la ley, respetarla y hacerla respetar;
señalaba que no toda ley es justa, que las leyes injustas deben ser
desobedecidas hasta su total nulidad. Así asumió su compromiso con la
sociedad en los hechos concretos y proclamó la “Resistencia Civil, no
violenta” que lo llevó a la cárcel, negándose a pagar los impuestos para la
guerra contra México. Esa misma decisión la  asumió el Mahatma Gandhi en el
movimiento de liberación de la India, Luther King,  Lanza del Vasto, el
Dalai Lama,  los movimientos indígenas, los campesinos sin tierras, los
obreros y las luchas en defensa de los DD.HH. de Argentina y otros países
latinoamericanos, los cuales tuvieron ese camino de inspiración y compromiso
en la resistencia contra las dictaduras militares que asolaron la vida de
nuestros pueblos.

Las FF.AA. buscaron la impunidad jurídica y negociaron con  dirigentes
políticos,   sectores eclesiásticos y empresariales y utilizaron todos los
medios para impedir el derecho de Verdad y Justicia de los pueblos.  Esa
situación de impunidad motivó a los organismos de DD.HH: a recurrir a
instancias internacionales, abrir espacios a fin de  alcanzar  el derecho a
la justicia que en nuestros países se nos negaba.

Recuerdo el primer encuentro con el Juez Baltasar Garzón en Madrid, todavía
no lo había autorizado la Audiencia Nacional para asumir el juicio en
Argentina. En  ese primer encuentro le entregué mi testimonio como
sobreviviente de la dictadura militar; fue un manuscrito en varias  hojas de
cuaderno. El encuentro fue alentador, se abría una posibilidad y esperanza
de poder juzgar a los responsables de crímenes de lesa humanidad en España a
partir de ciudadanos y ciudadanas españoles

En la Argentina las leyes de Punto Final y Obediencia Debida dictadas
durante el gobierno de Raúl Alfonsín, con la complicidad de dirigentes
peronistas, radicales y los militares, buscaron la impunidad e imponer el
olvido. Su discurso era: “el pasado hay que dejarlo, hay que mirar hacia
delante para retornar a la democracia”. Negaron el derecho al pueblo y a los
familiares de las víctimas a saber la verdad.

Frente a la impunidad jurídica en nuestro país, los organismos de DD.HH..
recurrimos a otras instancias, como Francia, Alemania, Italia, Suecia y
España, para lograr que la justicia asuma la responsabilidad con los
ciudadanos de sus países, víctimas de la dictadura militar y que apliquen el
derecho internacional.

El trabajo fue avanzando lento pero firme, el juez Baltasar Garzón asumió
con responsabilidad esa tarea y tuvo que sortear muchas dificultades con
coraje y voluntad de llevar adelante el juicio contra los represores
argentinos y chilenos. La detención del dictador Augusto Pinochet en
Londres, provoco  un fuerte detonante internacional de avanzar en superar la
impunidad y someter a juicio a los represores.

El juez Garzón es incómodo para quienes pretenden ocultar la verdad y
mantener la impunidad jurídica, y buscan destituirlo para evitar que
investigue los crímenes de lesa humanidad provocados por el franquismo.
Mientras juzgaba crímenes en países como Argentina y Chile, le permitieron
avanzar sin grandes cuestionamientos, pero, cuando abre la causa sobre lo
ocurrido en España el Tribunal Supremo español  busca todos los caminos y
artimañas para impedirlo y apartar al juez de sus funciones, acusándolo de
prevaricar en la causa contra los responsables de crímenes cometidos durante
el franquismo.

España, después de la muerte del generalísimo Franco, quien se
proclamaba *“caudillo
de España por la gracia de Dios”*,  buscó la complicidad  del silencio y el
olvido. Se impuso que  la época vivida por el pueblo durante el franquismo,
quedaba en el pasado oscuro y de eso no se habla.

Sacrifican el derecho  de Verdad y Justicia, en lo que consideraban “el bien
superior de retornar a la democracia, sin conflictos y no revolver heridas
del pasado”.

Los jueces cómplices de la impunidad buscan separarlo y suspenderlo mientras
dure el proceso en su contra, a pedido de organizaciones de derecha
franquistas que han iniciado la querella contra Garzón. Lamentablemente hay
sectores que dicen ser “progresistas” que se han sumado a la campaña de
lograr la destitución de Garzón.

Es necesario que los organismos de derechos humanos, movimientos sociales,
magistrados, colegios de abogados, iglesias y sindicatos, actúen en defensa
del Juez Garzón en España, en América Latina y a nivel internacional.

Hacemos un llamado al Tribunal Supremo Español para que actúe con
ecuanimidad y le decimos que la Justicia no es ciega: los pueblos tienen los
ojos abiertos.

Juan Gelman dice: *“En la Argentina habemos jueces que violan el derecho de
gentes, el derecho humanitario internacional, los derechos de los agredidos,
la moral y la ética más corrientes, movidos tal vez por viejas
complicidades. El juez Garzón no pertenece a esa tribu y que lo juzguen por
hacer justicia no se entiende. No lo entendemos en América Latina. Tampoco
en otras partes del mundo”*
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